Aquel curso, por otro capricho del destino, acabamos en Fuente Pareja, una escuela unitaria perdida en las estribaciones del Torcal de Antequera. La escuela, una de las 250 escuelas-capilla construidas por el obispo Herrera Oria, tenía aneja una vivienda para el maestro; ni la una ni la otra tenían agua corriente ni electricidad, así que alquilamos una casa en el centro de "el pueblecillo", Villanueva de la Concepción, a unos cuatro kilómetros. Ese año mi Citroen Visa se lo curró, ya que la mitad del camino era un carril, por llamarlo de alguna forma.

En Navidad, volvimos a Benaoján

 

Actuación de 4º de E.G.B. ¡Qué mayorcitos estábais!

 

La Escuela Unitaria Fuente Pareja

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Aquí estoy con el alumnado. Eran 14, desde preescolar de 4 años hasta 8º de E.G.B.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Una anécdota. Un día estábamos haciendo el recreo en la fuente que daba nombre al paraje y se acercaron dos guardias civiles a caballo con su capote, y me preguntaron que qué estaba haciendo yo allí con tantos niños. Les conté que aquello era una escuela pública y que estábamos trabajando.

 

Villanueva de la Concepción acababa de celebrar su centenario (1980). Nosotros alquilamos una casa en pleno centro que tenía la edad del pueblo, 103 años. Después de un pequeño vestíbulo se accedía a un salón, con una bajada a una pequeña cocina. Las habitaciones estaban a distintos niveles, subiendo por una escalera; había un granero (en uso) y varios cuadros de ángeles de la guarda y santos que provocaron más de una pesadilla.

 

 

 

 

 

Aquel año, en la semana blanca, también fuimos a Sierra Nevada

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Nuestro Visa nevado y el Land Rover de Jesús González Green