Estos fueron los tres últimos cursos que pasamos en Benaoján. Sé que no paré de hacer cosas, pero la cámara la cogí bien poco. En mi archivo, apenas hay fotos de ese tiempo. Solo he encontrado éstas que muestro de niños leyendo, y que tal vez hice para un concurso al que no me presenté.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fueron años volcado en otros asuntos tales como la lectura y en mayor medida, la electrónica. Cuando terminábamos las faenas del colegio, que era bien tarde, porque todas las tardes salía algo extra para hacer, me ponía con mis inventos, construyendo automatismos, amplificadores de sonido, y sobre todo, secuenciadores y programadores de luces. Todo esto era para las Colonias Infantiles de la Caja de Ronda, en las que pasamos siete veranos.

Recuerdo que un día de marzo de 1987 el director, Don Pablo, llegó a mi clase, se acercó a mi mesa y me dijo: "te han dado en el concurso La Puebla de los Infantes, ¿sabes dónde está?" Pronto empezaría el segundo gran capítulo de mi vida laboral.

Pero antes, veamos que pasó entre 1983 y 1989 en la Colonia de Sabinillas.