En la Colonia Infantil de Sabinillas pasamos siete veranos. Fue una etapa de mucho trabajo pero repleta de satisfacciones. Allí me encargaba de la música, del sonido y de la iluminación de veladas y fiestas, de las proyecciones (al principio con un súper 8 y después con un enorme y primitivo cañón de vídeo), del mantenimiento de lo que pudiera averiarse, y, como el resto de monitores y coordinadores, de conseguir que los 700 niños y niñas de cada turno fueran felices los quince días que pasaban con nosotros.

 

Mi trabajo empezaba cada invierno, planificando las necesidades de equipos, de cables, de discos... Después me ponía a diseñar y construir aparatos para las dos colonias (la de Ronda y la de Sabinillas) que o bien tenían precios prohibitivos o sencillamente no estaban comercializados; disfrutaba fabricando secuenciadores y programadores de luces.

 

 

 

Ya cerca del verano, compraba las últimas novedades discográficas y grababa las cintas que sonarían todo el verano en las veladas, olimpiadas, ferias y discotecas que se organizaran.

 

En alguna ocasión hasta tuve que hacer pequeños muebles para los equipos.

 

Monitores en julio de 1983. Los dos primeros años hice bastantes fotos, sobre todo de grupos. Cada turno perseguía con mi cámara a los equipos y los iba retratando; después, en siestas y otros ratos me los llevaba a la enfermería, donde había un minúsculo cuarto oscuro. Allí cientos de niños revelaron su primera foto, y después se la llevaron. Todavía recuerdo el sofocante calor que hacía y las caras de satisfacción que ponían, cuando en la penumbra roja veían aparecer a sus amigos en un trozo de papel hundido en una palangana.

 

 

 

 

 

Vicente, Víctor, Rafalito y Pablo: maestros en el arte de hacer reír a todos

 

 

 

 

 

Todos hacíamos de todo...

 

2º turno de julio de 1983

 

 

 

 

 

Pablo, Jerónimo (el director de la colonia) y Vicente

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Equipo de monitores de agosto de 1983

 

La Olimpiada

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Esta película es de 1982. No la hice yo, pero la tenía en una antigua cinta de vídeo

 

Los dos meses de vacaciones estábamos a tope, aunque a veces dábamos una escapada. Estas fotos son de Casares, en 1984.

 

 

 

Parte del equipo médico habitual

 

Todo preparado para cenar en "la feria"

 

Una de tantas e inolvidables veladas

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La zona baja, junto a la playa

 

Y la alta, más cerca de la carretera

 

Julio de 1984

 

Carmen venía de Sevilla a cargo de un grupo de niños

 

Fulanito de Tal y Tal, acuda a la Administración, le llaman por teléfono

 

¿Rafalito?

 

 

 

 

 

 

 

Más fotos de agosto de 1984

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La piscina alta

 

Y la de la zona baja

 

La residencia era nuestro hogar por dos meses

 

 

 

Dibujos de un niño de las colonias, José Luis Rozas, en 1985

 

 

 

 

 

 

 

Uno de tantos proyectos míos para mejorar la infraestructura de las veladas

 

Despidiendo el verano de 1987 en el comedor de abajo

 

Y José Tirado (Joseíto), quien con su sabiduría y prudencia siempre hizo posible que aquella "ciudad" funcionase. Siempre lo recordaré llamando a "Marcos Candiles Centeno" para que acuda a la Administración.

 

Para ver todas las fotos de grupos que se hicieron en 1983 y 1984, haz clic en la foto de abajo