Nada hacía presagiar que en esta escapada a Ronda íbamos a vivir otro reencuentro. Un grupo de amigos de siempre, de la larga trayectoria teatral del TES, de los colegios y colonias de la Caja de Ronda, del Coro Romero de Arriate... se daban cita en la Venta del Polvorilla para homenajear a este cuarteto irrepetible. De Vicente y Pablo no diré más que lo puesto en la página anterior, Maestros que modelaron mis primeros pasos en el magisterio. Con Enrique no tuve la suerte de coincidir; a buen seguro que habría aprendido tanto de él...

José Manuel merece párrafo aparte, y mucho más. Vecino, amigo y sobre todo Maestro. Me enseñó discreción, sencillez, efectividad, tenacidad... Nada se le resistía. Fuimos buenos socios, y echamos más horas que un reloj. José Manuel, tienes toda mi gratitud y mi admiración. También Paqui, y Leticia y Joselete, mucho más que vecinos...

Entre los asistentes muchos amigos, de los que atesoro gratos recuerdos. Emilio y Marisa, Jesús y Mari Paz, Mamen, Paco Cabrera, Carlos Jaime... Monitores y compis de buenos ratos. Rafalito y Víctor, del mismo gremio pero más unidos por nuestras cervecitas y nuestros concursos de barriga. Jerónimo, el jefe; y Frutos, el superjefe. Guti, la persona más ocurrente del planeta... y José María Tornay.

José María es un básico de mi Olimpo particular. Creativo polifacético, excelente comunicador, prosista, poeta, intérprete de la banda sonora de mi juventud... Sin saberlo, tu página ha sido mi ombligo, mi mirilla a una Ronda añorada, estos últimos años. Gracias por ser como eres. Por darte tanto.

Y ahora, sin más dilación... ¡arriba el telón!