Plovdiv quizás sea la ciudad más hermosa de Bulgaria. La Eumolpia tracia, la Filipópolis antigua, la Trimontium romana, la Puldin eslava, la Felibe turca o la Plovdiv búlgara, son algunos de los nombres que ha recibido la ciudad a lo largo de su dramática historia. Ubicada en las orillas del río Maritza, Plovdiv es, además de ser la segunda ciudad en importancia del país, con una población de 380.000 habitantes, el punto en donde convergen las rutas del Asia Menor hacia Europa y del Centro de Asia hacia Grecia.

Bajo el gobierno otomano, fue un importante centro de los movimientos nacionalistas y la primera imprenta en idioma búlgaro se estableció aquí. Durante el periodo de gobierno comunista, Plovdiv fue el centro de diversos movimientos democráticos que derrocaron finalmente al régimen pro soviético en 1989.

 

 

 

El Leipzig tiene una ambientación muy peculiar

 

 

 

 

 

La mejor manera de descubrirla es caminando por sus estrechas calles adoquinadas que guardan casas del más puro estilo 'barroco balcánico', caracterizadas por su salón principal, rodeado por las habitaciones familiares y por sus techos bellamente trabajados (la mayoría de estas casas están abiertas al público ya que alojan museos, galería o restaurantes). Por otro lado, desde la altura de sus colinas se puede disfrutar de la vista de los Rodopes y de la llanura tracia.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Uno de las construcciones más hermosos en el casco antiguo es la casa donde se encuentra el Museo Etnográfico, construida en el año de 1847. Esta considerada como una obra maestra de la casa simétrica renacentista. Su visita da una idea de la ciudad y de la región de Plovdiv, es decir, de cómo eran las casas a finales del siglo XIX.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

A dos pasos, las Ruinas de Eumolpias, del siglo II, desde donde se domina la ciudad.

 

 

 

Uri Gadjev es un profesor de dibujo jubilado que vende algunas de sus geniales creaciones

 

 

 

Las casas son preciosas, aunque el conjunto queda algo destartalado

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La casa de Hindlyan, a mi parecer, es la quintaesencia de Plovdiv. Su cuidadora, mujer apasionada por su trabajo, nos acompañó hasta el último rincón, esforzándose por transmitirnos todo su conocimiento. Me permitió hacer fotos, a pesar de estar prohibidísimo, convencida -como yo- de que cuantas más imágenes circulen por el mundo de algo, ese algo será más conocido y anhelado.

 

 

 

 

 

Estepan Hindlyan, un rico comerciante armenio, construyó esta casa entre 1835 y 1840

 

El techo del salón principal, además de tallado, está pintado, algo inusual

 

 

 

 

 

Aunque estamos en la primera mitad del XIX, ya había un baño con agua fría y caliente, y piletas en casi todas las dependencias

 

 

 

 

 

Hindlyan hizo decorar cada estancia con imágenes, no muy exactas, de los lugares a los que había viajado. De alguna forma me sentí como él, ya que tengo la casa llena de fotos y recuerdos de viajes...

 

 

 

Hasta los techos están exquisitamente decorados

 

 

 

 

 

Intentábamos reconocer las ciudades.... En cada lámina había un letrero; ¡lástima que estuviera escrito en armenio!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La cocina está en un edificio anexo, no por los riesgos de incendio, sino para evitar olores y ruídos

 

 

 

Y en otro extremo del patio una casa de piedra que servía de caja fuerte para salvar las riquezas en caso de incendio. También se mostraba un detallado dibujo de la vivienda principal para que, en el caso de que ardiera, pudiese ser reconstruída con fidelidad.

 

 

 

 

 

 

 

La iglesia más antigua de la ciudad, la Iglesia de los Santos Constantino y Elena que sorprende por la belleza de sus frescos

 

 

 

La farmacia estaba cerrada, pero a través de una ventana se veía su interior

 

 

 

El teatro romano se descubrió en 1972 y conserva perfectamente 14 de sus 28 gradas

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En la Mezquita Djumaya (la Mezquita del Viernes) se había vivido hacía cuatro dias una trifulca entre dos facciones islámicas; el edificio estaba rodeado por varios furgones policiales. A pesar de ello, nos permitieron entrar a hacer fotos y nos encendieron las luces; Pilar se esperó en la puerta por no descalzarse.

 

 

 

Alguien nos explicó que los cortinajes eran para ampliar el espacio de rezo de las mujeres; ellas debían orar sobre unas plataformas, pero como eran tantas, debieron habilitar espacios a ras de suelo, y cubrirlos con las telas "para que los varones no se distrajesen al rezar"

 

 

 

No tengo ni idea de lo que hacía aquí este almacén de bombillas...

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Esta moderna y poco aceptada estatua de Filipo II de Macedonia preside la calle del Príncipe Alejandro I, la más comercial de la ciudad, bajo la que se encuentra el estadio romano.

 

Por la tarde fuimos al monasterio de Bachkovo, que estaba a cierta distancia

 

Nada más entrar un gorila me indicó por señas que guardara la cámara. Así que ¡con su pan se lo coman!

 

 

 

De vuelta a Plovdiv dimos una vuelta por el centro...

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Aquella noche nuestros amigos nos sorprendieron llevándonos a un restaurante con espectáculo