La República Árabe Siria comparte fronteras con Israel, Líbano, Jordania, Iraq y Turquía. Tiene una población de 19 millones de habitantes. La mayoría profesa el islam, siendo el sunnismo el grupo mayoritario. Hay en Siria minorías de las etnias asiria, armenia, turca y kurda junto a miles de refugiados palestinos. En la capital, Damasco, viven casi cinco millones de personas.

Desde el año 1963, el Partido Baath, gobierna Siria y desde 1970 el presidente de Siria ha pertenecido a la Familia Assad, en la actualidad el Presidente es Bashar al-Assad, hijo de Hafez al-Assad, quien rigió los destinos del país desde 1970 hasta su muerte en el año 2000. Padre e hijo están omnipresentes; hay retratos de ellos en cualquier punto del país.

 

Mil libras sirias, unos 15 euros al cambio

 

El Museo Nacional, tan anticuado como caótico, es una visita imprescindible para conocer la historia de la Gran Siria a través de los restos que han sobravivido a los expolios..

 

En el jardín, cientos de esculturas y otros elementos arquitectónicos

 

 

 

El palacio omeya de Qasr al-Hayr al-Gharbi, del S. VIII, se encuentra en pleno desierto a 60 Km. al S. de Palmira. La entrada principal, adornada en estuco con abundantes motivos geométricos y florales, con grandes merlones en la parte superior y ventanas estrechas que parecen saeteras, se trasladó cuidadosamente y se colocó a la entrada de este museo.

Este tipo de almenas nos son familiares, aquí en Córdoba

 

Como puede verse, la representación de la figura humana no estuvo prohibida al comienzo del islamismo

 

 

 

 

 

Escena alegórica de Shaba (Philippopolis)

 

Sarcófago de Al Rastán, del S. III

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Una empleada calentándose con un infiernillo. Una imagen de otro tiempo...a

 

Hipogeo de Yarhai, S. II. Trasladado desde Palmira en 1935

 

 

 

 

 

Esta tablilla de arcilla de reducidas dimensiones, que se exhibe tras una lupa, y contiene el alfabeto ugarítico, tal vez sea una de las piezas más importantes del museo. La característica más especial de esta escritura, que apareció hacia el 1400 a. C., es la brevedad de las palabras, el uso de un signo para separarlas y, lo que es más importante, el hecho de que solamente se utilizasen 30 signos, es decir, el sistema de escritura ugarítica, a diferencia de otros de aquel tiempo, es un sistema alfabético, el primero de los alfabetos del mundo. El dibujo inferior muestra los 30 signos del alfabeto de Ugarit. La transcripción de los signos es como sigue:

a b g h d h w z h t y k s l
m d n z s ' p s q r t
g t i u s

 

 

 

 

 

Una estela en arameo

 

 

 

 

 

Esculturas del templo de Ishtar, en Mari, en los límites de Babilonia

 

 

 

Iku Shamagan, Rey de Mari, 2800-2300 a. C.

 

 

 

 

 

El territorio dominado por los omeyas

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Avenida Al-Thawra y monumento a Saladino

 

 

 

Zoco de Hamidiye, con un techo de hierro del siglo XIX, que tiene aún los agujeros de los bombardeos franceses de 1925. A diferencia del de Estambul, totalmente enfocado al turismo, este conserva la esencia del comercio tradicional.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Al final del zoco quedan los restos del templo de Júpiter y de una iglesia bizantina...

 

... y se empieza a descubrir la Gran Mezquita.

 

 

 

Pedro Marfil, un gran arqueólogo especializado en el trabajo de los omeyas en Al-Ándalus, me ha prestado un libro con fotografías de Damasco de finales del S. XIX. Aunque la ciudad - y sobre todo la Mezquita Omeya- han cambiado sensiblemente, pongo algunas imágenes, como esta del minarete norte hecha hacia 1900, desde el callejón donde recogimos las túnicas para la visita.

 

El Minarete de Jesús y la Torre de la Novia

 

Las chicas deben taparse un poco para evitar distracciones a los que rezan

 

Unos turcos que quisieron descansar en paz cerca de Saladino

 

La Tumba de Al-Nasir Salah ad-Din Yusuf ibn Ayyub, más conocido en occidente como Saladino (1138 - 1193). El Kaiser alemán Guillermo II donó un sarcófago en mármol, en el que sin embargo no descansa su cuerpo. En la tumba se exhiben el original, de madera, en el que está el cuerpo de Saladino, y el de mármol, vacío.

 

 

 

 

 

 

 

Según la tradición local, el minarete más alto de la mezquita, llamado minarete de Jesús, marca el lugar donde el Mesías volverá a la tierra el día del juicio final.

 

 

 

 

 

La Mezquita de los Omeyas, construida en el siglo VIII (hacia 705), uno de los lugares santos del Islam. El inmenso patio de 122 metros de largo, tapizado de losas que pertenecieron a un monumento romano, ofrece varias y exquisitas decoraciones. Entre ellas, la del tesoro, una construcción que se yergue sobre columnas y que se utilizaba para almacenar el oro del Estado.

 

 

 

 

 

 

 

 

La Al-Mayda'a, o fuente de las abluciones, hacia 1870

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Así era el mihrab antes del gran incendio de 1893. Después se colocaron los mármoles que ahora se ven.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En la sala de oración de la mezquita hay una tumba, la de Juan el Bautista, caso excepcional en el Islam y vestigio de la antigua basílica de san Juan Bautista. Así estaba hacia 1890.

 

 

 

Tumba con la cabeza de San Juan el Bautista, venerado tanto por musulmanes como por cristianos

 

 

 

 

 

 

 

Zumo de granada recién exprimido

 

Otro paraíso de las especias

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

A doscientos metros de la Gran Mezquita hay un ejemplo de riquísima arquitectura de diseño árabe-otomano, como es el Palacio Azem, del siglo XVIII, construído para el gobernador Assaad Pasha al-Azem. Hoy es un museo de las artes y tradiciones y exhibe, en los diversos cuartos, maniquíes que ilustran sobre la vida cotidiana en la época.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Las calles de la ciudad despiertan muchas sensaciones

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Este arco romano en la Via Recta, divide las partes musulmana y cristiana de la ciudad antigua.

 

 

 

La Ciudad Antigua fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1979

 

 

 

Visitamos un taller de taracea

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La casa de San Ananías

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En una tienda de artesanía

 

 

 

 

 

La puerta de Bab Kisan, en el sureste, por donde, según la tradición, San Pablo huyó de Damasco, bajando las murallas en un cesto; en esta puerta, hoy cerrada, existe una capilla que recuerda el suceso.

 

 

 

Y esto fue todo. Un día es poco para descubrir una ciudad con tanta historia, con tantos rincones... Estas son las limitaciones del turista. Antes de amanecer el día siguiente, debíamos estar en camino a Palmira.