En las 50 libras sirias (a las que llamábamos "chirrines") junto a la Ciudadela de Alepo, una noria de Hama, hacia donde íbamos. Los 50 chirrines valían menos de un euro.

 

Parada técnica en una venta-sala de bodas, de lo más pintoresca

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Hama, a orillas del río Orontes, tiene cerca de 400.000 habitantes. Fue escenario de violentos enfrentamientos entre los Hermanos Musulmanes, los nacionalistas árabes del Partido Baath iraquí, la izquierda siria y el Ejército Sirio de Hafez el-Assad en febrero de 1982.

 

 

 

 

 

 

 

Buena parte del encanto de Hama viene dado por el río Orontes, que cruza la ciudad y reúne en sus orillas árboles, jardines, campos de cultivo y antiguas norias. Estas norias, algunas de las cuales llegan a los 20 metros de diámetro, fueron construídas ya hace unos cuántos siglos con la finalidad de elevar el agua del río a las canalizaciones que la distribuyen regando los huertos y proveyendo de agua a la ciudad.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Apamea debe su nombre a una princesa persa y se trata de una antigua ciudad grecorromana construida en el año 300 a. C. en un lugar privilegiado desde dónde se domina el río Orontes y la llanura de Ghab. En la antigüedad fue una próspera ciudad (llegó a tener casi 200.000 habitantes) y vio pasar a figuras históricas como Cleopatra, que acompañaba a Marco Antonio en su campaña contra Armenia, Septimio Severo o el emperador Caracalla.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El principal interés de estas ruinas es la calle principal o cardo máximo, con más dos kilómetros de longitud (más largo que el de Palmira o el de Damasco) y delimitado por columnas a los dos lados. Actualmente todavía está en reconstrucción y con los años se van levantando más y más columnas. A la belleza y armonía del lugar contribuye sin duda el verde de los campos de cultivo que lo rodean.

 

Unos niños nos acompañaron en el paseo, ofreciéndonos postales y otros souvenirs

 

 

 

 

 

 

 

Bueno, ya sabemos cómo eran los romanos...

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Qala'at al-Mudiq es la nueva Apamea

 

El pan para los mezze se hornea en cada restaurante conforme se va necesitando.

 

 

 

Simón del Desierto fue una de esas películas de arte y ensayo que vi en el cine Magdalena cuando era poco más que un adolescente. Buñuel retrataba entre el absurdo y el surrealismo a un seguidor de San Simeón que sufría toda suerte de tentaciones. Tantos años después me veo llegando al escenario que inspiró a aquella cinta mexicana.

 

Simeón el Estilita vivió 36 años encima de una columna con el deseo de aislarse del mundo buscando paz interior y estar más cerca del cielo. Al poco de su muerte se construyó la iglesia en la cima del cerro dónde el santo había vivido subido a la columna.

 

 

 

Los exprimidores de granadas abundan por estas tierras

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Esta iglesia se componía de cuatro basílicas dispuestas en forma de cruz, dando lugar a una especie de plaza octogonal cubierta por una cúpula, en el centro de la cual se encontraba la columna del santo. Cuando se acabó su construcción, en el año 490, era la iglesia más grande del mundo.

 

 

 

 

 

 

 

El piso original

 

 

 

 

 

 

 

¿Un nuevo Simeón?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La iglesia está bastante bien conservada, pero la columna está muy deteriorada, quedando sólo un muñón de un par de metros, ya que durante siglos muchos peregrinos se han querido llevar un recuerdo en forma de trozo de columna).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Samantha, una compañera de viaje, se llevó este escarabajo para su hermano entomólogo

 

La salida de un colegio, muy cerca de San Simeón