Museos diocesanos de Navarra

Museo Catedralicio Diocesano de Pamplona

 

El primero de los museos diocesanos de Navarra que visité fue el Museo Catedralicio Diocesano de Pamplona que se remonta a 1960, aunque fue remodelado en 1995. Ocupa espacios adyacentes a la catedral, como el refectorio, la cocina y la cillería de la antigua comunidad de canónigos. La visita incluye también otras dependencias como el claustro, la capilla Barbazana y la propia catedral (cuyo interior fue restaurado en 1994), de estilo gótico de los siglos XIV a XVI (salvo la portada neoclásica de Ventura Rodríguez y la Sacristía rococó). En ella pueden admirarse el sepulcro de Carlos III el Noble y de su esposa doña Leonor, obra de estilo gótico de Jean de Lome. También la imagen románica de Santa María la Real, y varios retablos e imágenes de interés artístico.

 

 

Museo Diocesano de Tudela

 

Es otro de los museos diocesanos de Navarra que visité. En el zaguán se admira un paño de cerámica renacentista y el relieve de piedra gótico de un caballero cristiano. La bodega del Palacio Decanal, convertida en sala de arqueología nos muestra las piezas más representativas de los yacimientos arqueológicos de la Ribera de Navarra. En la Planta Baja se expone una colección de escultura religiosa de diversas épocas. La sala de retablos y ornamentos sirve para exponer los retablos ya mencionados, vestimentas litúrgicas.

La entreplanta del palacio estaba ocupada por las habitaciones privadas del deán, que comunicaban directamente con el claustro. Allí hay una pequeña capilla de estilo gótico, decorada con azulejos del siglo XVI. También está la sala de pintura con óleos de Vicente Berdusán, pintor barroco afincado en Tudela en en s. XVII. También hay otras interesantes pinturas sobre tabla, como El Juicio Final, atribuido a El Bosco (siglo XVI), o la tabla gótica de San Lucas.

El claustro es románico, de finales del siglo XII, y es la joya del espacio catedralicio, gracias a sus capiteles historiados y figurativos. Forma parte del museo, funcionando como una sala más, y se exponen en él restos arqueológicos islámicos, judíos y cristianos. Desde el claustro, excepto si hay culto, podremos visitar la catedral de Tudela.