Después de un día de viaje, una horas de tránsito e inmigración en Chicago y una noche en Los Ángeles (que con el jetlag era una mañana) nos vimos en un circuito de AlliedTPro (Western Triangle) camino de Las Vegas (Nevada).

 

 

 

En el Desierto de Mojave infinitos Joshua tree (Yucca brevifolia) rompen la monotonía; enormes distancias, para colmo en millas; este país todo es mucho más grande.

 

 

 

A unos metros (debería decir yardas) de la frontera de Nevada, los primeros casinos, por si alguien no tiene paciencia para llegar a Las Vegas y quiere echar una partidita.

 

A 14 millas (22 Km) se ven las moles de los grandes hoteles. Aquello empieza a impresionar.

 

Una postal, reflejo del lujo, del plagio y de la mezcla de hortera y kitsch en la que entramos.

 

 

 

El "Trip" es un tramo de Las Vegas Boulevard en el que se comprimen los más famosos y espectaculares hoteles y casinos de la ciudad.

 

Nos alojamos en el Sahara, un hotel fuera del meollo, pero que está bien, tiene bastantes habitaciones (1700), un buen buffet (14 $, unos 10 €), capilla de bodas y un enorme casino de 85000 pies cuadrados (que se tarda un buen rato en atravesar).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El Venetian es nuestra primera visita.

 

En su interior, una réplica bastante acertada de la plaza de San Marcos. Es impactante. El cielo parece real, todos los detalles... sólo el calor de la calefacción revela que no estamos al aire libre... ¡ni en Venecia!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Este ponte di Rialto tiene escaleras mecánicas y no está sobre el canale, sino sobre una calle colapsada de tráfico.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Los hoteles del Trip sorprenden por su tamaño, por su lujo, por su excentricidad..

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El Caesars Palace, otra pasada, esta en estilo "neorromano"

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Hacía 10 días que Céline Dion (a quien oyes de fondo) había dado su último concierto de "A New Day"; desde su inauguración en marzo de 2003 recaudó más de 400 millones de dólares.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En el lago privado del Hotel Bellagio (recuerdo a navegantes que estamos en el desierto) un espectáculo de agua, luces y -como no- Celine Dion cantando My Heart Will Go On, de Titanic.

 

 

 

 

El interior del hotel (casi 4000 habitaciones) toda clase de lujos, un jardín estacional con motivos navideños, todo el techo del lobby de cristal de Murano, el suelo de mosaico con mármol de Carrara...

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En esta capilla, una de los centanares que existen en la ciudad, un doble de Elvis, no sólo te canta, sino que te casa, incluso en español. Si te animas, tienes información aquí y la licencia aquí

 

 

Fremont Street fue centro de la ciudad y ha recuperado su protagonismo con un espectáculo impresionante: el techo de la calle (y la calle tiene 500 metros de largo) ha sido recubierto con 12 millones de bombillas, acompañadas por 550000 watios de sonido. Lo que se siente bajo aquella bóveda no se puede describir. En cuanto pueda colgaré un vídeo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Hacemos el Check-out. Una foto demuestra que Elvis estuvo aquí. Aunque son las ocho de la mañana el casino sigue funcionando. Damos un último paseo entre las máquinas y las mesas; furtivamente (ya que está rigurosamente prohibido) tomo unas fotos de las salas. El olor, el ruido, la gente... ¡qué sensaciones!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Desde el bus tomo las últimas vistas de la ciudad.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Y esto no deja de crecer...