Mahou-San Miguel

Mahou-San Miguel 2017

Visitamos la fábrica cordobesa de cervezas del grupo Mahou-San Miguel por casualidad. Un día de octubre de 2017 vi un anuncio de las visitas guiadas que organizaba el grupo cervecero y llamé. Conseguimos dos plazas, así que el sábado 21, a las diez y media, estábamos Pilar y yo en el control de entrada de la fábrica de la antigua carretera de Madrid. Fue muy emocionante volver —cincuenta años después— a uno de los lugares de juego durante mi niñez, la cuesta que había detrás del merendero Rabanales, donde se construyó la fábrica en 1965.

Jugando en Rabanales, junto al solar de “El Águila” (1964)

La visita fue con un grupo de unas 15 o 20 personas. Empezamos por conocer y manipular los distintos lúpulos y maltas y para entrar en las naves de producción nos tuvimos que poner unas batas. El recorrido fue un poco insulso, ya que ese día no se envasaban latas de Alhambra, que era el principal cometido de esta instalación. Las cubas, conducciones, y el propio tren de envasado eran enormes. Se respiraban distintos aromas y matices de cerveza, suaves y encantadores.

Una vez que finalizamos la visita, aunque no era la mejor hora, nos llevaron a una sala de degustación, donde pudimos probar lo mejor de la casa. Para mi gusto, varias Alhambra Reserva Roja, maridadas con raciones generosas de pastel cordobés, fueron el mejor remate de aquella mañana.

 

La visita a la fábrica de Mahou-San Miguel