Visitamos Gante, acompañados por tres de nuestros sobrinos, en julio de 2013. Volamos hasta Bruselas el día 2, al mediodía y en el aeropuerto de Charleroi recogimos un monovolumen que habíamos alquilado y continuamos hasta Gante. Allí estaba la casa en la que nos quedamos los cinco días. Aunque estaba bien situada, Isabelita (que así se llamaba nuestro navegador) se volvió loca para dar con ella…
Ámsterdam, 3 de julio
Había previsiones de lluvia para todo el día, así que lo mejor era estar a cubierto o visitando museos. Sin duda, Ámsterdam, a poco más de 200 km era la mejor opción. Llegados a la capital de los Países Bajos y aparcamos junto al Rijksmuseum. Pero las colas para entrar eran kilométricas, así que entramos en el cercano Museo Van Gogh. A pesar de la multitud de visitantes, se recorría bien; de hecho pude disfrutar y fotografiar casi todos los cuadros, excepto una veintena a las que estaba prohibido hacerlo. Después, entre chaparrón y chaparrón, paseamos todo lo que pudimos, hasta la hora de regresar a Gante.
Brujas, 4 de julio (mañana)
Empezamos el día desplazándonos a Brujas, que estaba a unos 60 km. Aparcamos y salimos a descubrir la ciudad. Entramos en la Catedral de San Salvador, paseamos por sus calles más céntricas y nos asomamos a sus canales. Como el tiempo estaba empeorando, nos volvimos para Gante.
Gante, 4 de julio (tarde)
La tarde estaba gris plomiza y corría un aire fresco y desagradable. Aún así salimos a dar una vuelta por el centro para ir organizando las visitas del día siguiente.
Gante, 5 de julio
Ese viernes fue un día muy provechoso. Empezamos por visitar la catedral de San Bavón, para ver La Adoración del Cordero Místico, de los hermanos Van Eyck; como en 1999, estaba prohibido hacer fotos. Después subimos a la torre de Belfort, de 91 m. Era una de las tres torres medievales que dominaban la ciudad; allí vimos un curioso carillón y sobre todo, un panorama espectacular. Más tarde visitamos la iglesia de San Nicolás, donde se exponían vestidos religiosos muy audaces. Para terminar la mañana, entramos en el museo del Diseño, que tenía una colección muy completa y bien organizada.
Después de comer fuimos al Castillo de los Condes de Gante, en el que había una interesante exposición de armas. También subimos a sus torreones para ver las panorámicas. Aquella noche salimos a despedirnos de la capital de Flandes. Al anochecer, los edificios que bordeaban el río Lys estaban preciosos, y la zona estaba muy animada.
Bruselas, 6 de julio
A primera hora recorrimos los 50 km que nos separaban de la capital de Bélgica. Aparcamos cerca del Palacio de Justicia y nos encontramos la hermosa iglesia de Nuestra Señora del Sablón. Atravesamos el mercadillo que se celebraba sábados y domingos y después compramos una figurita de Tintín y un libro de fotografía en Taschen. Ya en la Gran Plaza, saboreamos el escaparate de Godiva e hicimos la foto del Manneken Pis.
Después de comer visitamos la Catedral de San Miguel y Santa Gúdula, que amablemente nos explicó un abad de nombre Silverio, que era de Setúbal. Por último fuimos al parque de Laeken para ver el Atomium, el Pabellón Chino y la Torre Japonesa.
Vuelta a casa, 7 de julio
El domingo a primera hora dejamos el apartamento. En Bruselas-Zaventem dejamos el coche, hicimos algunas compras de última hora y a mediodía volamos de vuelta a casa.


































































































































