Grecia

En julio de 2003 viajamos a Grecia y varias de sus islas en el Egeo. El domingo 13 volamos a Atenas y al llegar fuimos directamente a descansar al hotel. Al amanecer del lunes nos trasladaron al puerto de El Pireo para embarcar.

Lunes 14. Miconos

El embarque en el Aegean I fue rápido, y después del simulacro de emergencia y una corta siesta, estábamos desembarcando en Miconos, la isla más turística de Grecia y un paraíso de libertad.

Conocía esta isla por una camiseta que mi amigo Gregorio llevaba en los 70. Paseamos por Jora, descubriendo rincones y callejuelas. Bajamos al puerto donde jugueteaba Petros, un pelícano muy conocido. Con las últimas luces del día, se iba creando una atmósfera excepcional. Vimos el ocaso junto a unos molinos, y regresamos al barco.

Martes 15 (mañana). Kuşadasi

Después de una noche de navegación, amanecimos en Kuşadasi (Turquía). Nos llevaron a ver la supuesta casa de la Virgen María, y después a Éfeso, la ciudad mejor conservada de la antigüedad. Aunque nada quedaba del Templo de Artemisa, paseamos junto al odeón, el templo de Adriano… Bajar la colina por la calzada milenaria era todo un espectáculo. Al fondo apareció la fachada de la biblioteca de Celso, el monumento mas fotografiado de la ciudad. Después, la fuente de Trajano, que a pesar de su fragilidad había sobrevivido a los siglos… Llegamos al teatro; san Pablo, que vivió aquí bastante tiempo, debió predicar en estos lugares. Apretaba el calor cuando volvimos al barco.

Martes 15 (tarde). Patmos

Unas horas de navegación después, en plena siesta, llegamos a otro lugar bíblico: la isla de Patmos. Aquí vivió San Juan sus últimos años, pero estábamos cansados y desistimos de subir al Monasterio. Compramos unos iconos y camisetas para los sobrinos.

Miércoles 16. Rodas

Rodas era un trozo vivo de la Edad Media, la última escala de los cruzados. Aquí edificaron palacios, residencias y hospitales al gusto de los primeros europeos, en la frontera del Imperio Otomano. La primera visita fue al museo arqueológico, una joya, aunque muchos restos estaban dejados caer por los pasillos.

Hice muchas fotos y diapositivas para mis clases; me encantaron las esculturas del periodo arcaico y una copia del Laocoonte (el de los Museos Vaticanos fue esculpido por tres artistas de Rodas). En una de las últimas salas descubrí la lápida de un compatriota. ¡Que lejos vino a morir este desdichado! En la calle de las hospederías, la rivalidad de las naciones quedó reflejada en sus respectivos alojamientos. La más imponente, la francesa, que orgullosa lucía blasones y banderas. Al final de la calle, el Palacio de los Caballeros, imponente edificio en el que aún se reunían algunas órdenes militares.

En la parte alta de la ciudad medieval estaba el barrio musulmán. Los vecinos turcos ocuparon esta isla muchos siglos. Desde su anexión a Grecia, la comunidad árabe de la isla guardaba silencio, rezaba discretamente en sus mezquitas y se dedicaba entre otras cosas al comercio. Después bajamos a Mandraki, el puerto de Rodas, donde Cares de Lindos construyó el Coloso, la estatua de Helios mas grande conocida (32 m.) Sus pies se apoyaban donde hoy estaban las columnas con los ciervos. Un terremoto derribó la estatua, y varios siglos después, un árabe vendió los trozos de bronce, siendo necesarios 900 camellos para transportarlos.

Después de la caminata nos perdimos en las callejuelas de la ciudad medieval y degustamos un gyros pita, musaka, y varias jarras de Mythos, la cerveza del país. Nos hubiéramos podido dar un baño en la playa, pero tras la paliza del día nos apeteció relajarnos en la piscina del barco. Esa noche tuvimos la cena con el capitán.

Jueves 17 (mañana). Creta

Conocida en el mundo por los restos de la civilización minoica, el Cnosos fue un palacio no fortificado que desapareció a poco de construirse, tal vez debido a un terremoto. Y todo lo que vimos estaba reconstruido, con mejor o peor criterio. Los aposentos de la reina, además de una refinada decoración, disponían de baño y agua corriente ¡hace 3500 años! Al salir de la excavación descendimos por las gradas de uno de los primeros teatros del mundo.

Como la escala era breve —el barco zarpaba a las 11— fuimos sin perder tiempo a Heraclión, la capital de la isla, para visitar su museo arqueológico. En la planta superior, estaba la interesante colección de frescos originales rescatados de los palacios. Fue un placer contemplar y fotografiar, aún detrás de cristales, las pinturas de la primera civilización europea.

Jueves 17 (tarde). Santorini

Antes de las cuatro estábamos entrando en el cráter de Santorini, una experiencia inolvidable. La isla tenía forma de media luna y los pueblos habían crecido hasta el borde mismo del acantilado. En unas lanchas nos acercamos a la playa donde nos esperaba un autocar para ir al lugar mas fotografiado de Grecia, el pueblo de Oia. Hacía calor, pero el pueblo era una preciosidad. Las vistas al acantilado eran todas postales. Los que llevábamos cámara, no dejábamos de disparar; un carrete no duraba mas de cinco minutos. Pronto fue la hora de ponerse en cola para coger el funicular y bajar al embarcadero.

Viernes 18 (mañana). Atenas

Al amanecer estábamos entrando de nuevo en El Pireo. Después del desembarco nos trasladamos a Atenas, que estaba toda en obras, preparándose para la olimpiada de 2004. Más tarde fuimos a la la acrópolis. A pesar del calor y de la muchedumbre de turistas la visita me impactó. Desde mis tiempos de estudiante había soñado este encuentro y aquellas obras de arte estaban ante mí. Bueno, no todas: el Templo de Atenea Niké estaba desarmado, para cambiarle algunas piezas metálicas.

El Partenón me emocionó. Esta mole de estilo dórico que sirvió para cobijar la estatua de oro y marfil de la diosa Atenea, estaba en plena restauración. Y sin los mármoles del Museo Británico. El Erecteión se edificó en el lugar que Atenea plantó el primer olivo. Con forma irregular me encantó la tribuna de cariátides, seis doncellas esculpidas por un discípulo de Fidias que soportaban elegantemente el peso del arquitrabe (las cariátides originales estaban en un museo a escasos metros). Completamos la visita con el templo de Zeus Olímpico, mandado construir por Adriano en el Siglo II, y que constaba de 104 columnas de estilo corintio de 17 metros de altura.

Viernes 18 (tarde). Atenas

Después de comer paseamos por la ciudad. La Catedral Metropolitana estaba en obras, y a pesar de la impertinente sacristana, pude tomar alguna foto. Allí se casaron (y también en la católica de San Dionisio) los reyes, Juan Carlos y Sofía. En la Plaza Sintagma (Constitución) estaba el Parlamento y ante él, la tumba del soldado desconocido. Los evzones realizaban cada hora el cambio de guardia, con una perfección impresionante. También fuimos al Ágora Romana, en medio del barrio de Plaka. Nos lo habían recomendado para pasear, comprar, huir de las aglomeraciones y sobre todo para comer.

Sábado 19. Epidauro y Micenas

El último día del viaje a Grecia hicimos una excursión a la Argólida. Cruzamos el canal de Corinto, excavado por primera vez hace dos mil años, que acortaba mas de trescientos kilómetros la ruta de navegación entre Atenas e Italia. Pasamos por la zona donde vivía la familia de la reina Sofía; de hecho, ese día estaba allí de visita.

Epidauro era un enorme complejo hospitalario que disponía de todos los servicios de la época, incluido este teatro, con capacidad para 14.000 personas.

La Puerta de los Leones se construyó en el apogeo de Micenas (hacia 1250 a.C.) y en mi libro del bachillerato, me parecía mas pequeñaja. Aquí encontró Schliemann la supuesta máscara de Agamenón. Por toda la montaña había cimientos del asentamiento, pero sólo eso. La subida a la cima fue decepcionante, además de agotadora; estábamos a más de 40º. Por último vimos el Tesoro de Atreo que muy probablemente sí fuera el enterramiento de algún rey de aquella época.

Nuestra última tarde en Atenas paseamos entre Sintagma y Omonia; vimos algunos edificios notables, la Universidad (en obras), una biblioteca, la casa de Schliemann, el descubridor de Troya y Micenas, que era un museo numismático y la Catedral Católica de San Dionisio Areopagita, donde se casaron Juan Carlos y Sofía. Y el domingo 20 por la mañana, volamos de regreso a Madrid.

El siguiente viaje (ya en digital): Argentina

Página actualizada en abril de 2026

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies