En la Semana Santa de 2018 viajamos por Teruel y la Ruta del Tambor y el Bombo. Empezamos en la capital, seguimos en la Sierra de Albarracín y después en La Puebla de Híjar; desde allí nos desplazamos a las nueve localidades de la ruta. Finalmente, a la vuelta pasamos unas horas más en Teruel, para finalizar este reportaje.
Teruel, 24 de marzo
El Sábado de Pasión, después de 540 km y más de seis horas de carretera, llegamos a Teruel. Nos alojamos en el Mudayyan, céntrico hotel en un edificio del siglo XIV rehabilitado, que tenía un pasadizo que conectaba en la Edad Media la casa del sacerdote con la iglesia del Salvador.
Por la tarde empezamos a descubrir los encantos de esta joya del mudéjar. Además del célebre Mausoleo de los Amantes, vimos muchas iglesias y unos edificios impresionantes. También disfrutamos en lo gastronómico con el jamón de Teruel, cervezas artesanas y vinos de Cariñena. Mientras tanto por las calles, grupos de tambores y bombos iban calentando el ambiente.
Exaltación de los instrumentos de Semana Santa




…Y Teruel
Teruel, 25 de marzo
El Domingo de Ramos visitamos la Catedral de Santa María de Mediavilla, el Museo Provincial y la Torre de El Salvador. También vimos dos procesiones, la de la Cofradía de la Entrada de Jesús en Jerusalén y por la tarde, la del Encuentro de Nuestro Padre Jesús Nazareno y Nuestra Señora de la Soledad.
Procesiones Central y del Encuentro
De camino a Albarracín
Después de la procesión seguimos nuestro camino. Había una razón para quedarnos en Albarracín. Pilar, la cartera que llevaba la correspondencia a mi colegio —a la que casi siempre le abría yo la puerta— era de allí y muchas veces me había dicho que su pueblo era precioso, y que teníamos que ir. Un día me preguntó por las vacaciones y le dije que nos acababan de cancelar el viaje a Líbano que teníamos contratado. Me contestó que ya no teníamos excusa para no ir a su pueblo y que además nos teníamos que alojar en casa de su amiga Rosa, y me dio su teléfono. Y así se gestó este viaje. El hotelito era una monada y Rosa, una chica muy detallista y atenta. Quedarnos allí fue un acierto. La primera noche solo salimos a dar una vuelta, ya que estábamos muy cansados.



Albarracín, 26 de marzo
El lunes, después de un desayuno tan casero como en casa, subimos desde el barrio del Arrabal hasta la Fundación Santa María de Albarracín para apuntarnos a una visita guiada. Entramos en la catedral, el Museo Diocesano y nos perdimos por las calles del pueblo rosa. Después comimos estupendamente en El Rincón del Chorro y volvimos al hotel.
Por la tarde nos acercamos al Prado del Navazo donde hicimos un recorrido para ver las pinturas rupestres. A la caída de la tarde llegamos a la Cascada Batida, otro de los lugares que me había recomendado la cartera. La cena de aquella noche tampoco estuvo mal.
Híjar y La Puebla de Híjar, 27 de marzo
El martes amaneció fresco, aunque —según decía mi amigo Baltasar— 0º no era ni frío ni calor 😂. Después del desayuno, dejamos la habitación (que se llamaba Manzanilla), compramos algunas empanadas y salimos hacia La Puebla de Híjar, donde habíamos alquilado un piso. Empezaba la Ruta del Tambor y el Bombo.




Museo de la Ruta del Tambor y el Bombo de Híjar
Una vez que dejamos el equipaje en nuestro cuartelillo, fuimos a Híjar para informarnos en el museo de la ruta, un centro de interpretación muy completo donde nos atendió su presidente, Segundo Bordonaba.
Híjar. Procesión de las Pláticas
Ya que estábamos en Híjar, aprovechamos para ver ese desfile, que escenificaba el encuentro de Jesús y la Virgen en la Plaza de España.
La Puebla de Híjar. Procesión del Encuentro
De vuelta a nuestro pueblo, me quedaron fuerzas para subir a la Plaza y ver el último desfile de aquel día.
Belchite y Alcañiz, 28 de marzo
Ruinas del Pueblo Viejo de Belchite
El miércoles por la mañana no había ninguna actividad en la ruta y decidimos acercarnos a Belchite (Zaragoza) —que estaba a solo 40 km— para visitar lo que quedó de aquel pueblo tras la batalla que se libró entre agosto y septiembre de 1937.
Desde el exterior, las vistas del pueblo destruido y abandonado eran espeluznantes. Cuando entramos en aquel túnel del tiempo, estábamos inmersos en uno de los episodios más violentos de la Guerra Civil. Quedaban señas de haber sido un pueblo próspero, y también la desoladora huella del bombardeo y la destrucción. Después del Arco de la Villa, recorrimos toda la Calle Mayor. Subimos a una pequeña almazara usada como fosa común durante el asedio. Después, pasamos por lo que quedaba de la Plaza Nueva, apenas restos de la fuente. Y más adelante, las ruinas de la Torre del Reloj, que perteneció a la antigua Iglesia de San Juan. Vimos la Iglesia de San Martín de Tours, una de las tres parroquias con las que contaba la villa. En su puerta, parte de una jota escrita a mano por el poeta belchitano Natalio Baquero:
«Pueblo Viejo de Belchite,
ya no te rondan zagales,
ya no se oirán las jotas
que cantaban nuestros padres.
NB»
Después pasamos ante el Convento de San Rafael y terminamos en la iglesia de San Agustín, la más fotogénica, en una de cuyas torres aún quedaba un obús sin explosionar.
Alcañiz. Procesión del Nazareno
Por la tarde fuimos a Alcañiz. Visitamos el castillo, que era parador, y después Santa María la Mayor, donde se preparaba el desfile del Nazareno, que vimos en primera fila, aunque sin poder movernos mucho.
Alcorisa, Andorra, Albalate del Arzobispo y Urrea de Gaén, 29 de marzo
El Jueves Santo por la mañana dimos un largo paseo por la vía verde que teníamos en nuestro pueblo.




Alcorisa. Entrada de los Guardias de Semana Santa
Por la tarde fuimos a Alcorisa —pueblo agrícola y minero—para ubicar la representación de la Pasión que se celebraba al día siguiente. En Santa María la Mayor nos encontramos con una tradición local en la que unos romanos entraban a hacer la guardia en la iglesia.
Andorra. Procesión del Silencio (Antorchas)
Fue sorprendente el ambiente cofrade que encontramos en Andorra, antiguo pueblo minero de unos siete mil habitantes. Cogimos un buen sitio frente a la iglesia y nos anocheció viendo la salida de los ocho pasos que componían la procesión.
Albalate del Arzobispo. Romper la Hora
Estábamos cerca de Albalate, y a medianoche se «rompía la hora» así que nos acercamos. Cenamos estupendamente en Casa Agustín, y subimos hasta la iglesia. Mientras, se iba congregando todo el pueblo en la plaza; aquello parecía que iba a explotar. A las doce en punto el alcalde dio la señal con un pañuelo y al unísono todos empezaron a tocar con la misma cadencia. Decir que aquello ponía el vello de punta era poco…
Urrea de Gaén. Procesión de la Oración en el Huerto de los Olivos
Bien pasada la medianoche, de vuelta a La Puebla de Híjar, pasamos por Urrea de Gaén. Allí un buen número de tambores y bombos, acompañaban al Señor en su Oración. A pesar del cansancio que arrastrábamos, disfrutamos de aquellos momentos reservados al escaso vecindario de aquellos pueblos de los que nunca antes había oído hablar.
Calanda, Alcorisa y La Puebla de Híjar, 30 de marzo
Calanda. Romper la Hora
Aunque íbamos con bastante tiempo, un atasco monumental retrasó nuestra llegada a Calanda. Cuando aparcamos, aligeramos hacia la Plaza de España, por una bocacalle que estaba taponada de gente. Allí vivimos el mediodía más ruidoso de nuestras vidas. La Rompida de la Hora conmemoraba con tambores y bombos la muerte de Cristo, marcando el inicio de 26 horas ininterrumpidas de redobles.
Alcorisa. Drama de la Cruz
El Drama de la Cruz nació en 1978 por iniciativa de un grupo de jóvenes aficionados al teatro que decidieron representar la Pasión al aire libre, convirtiendo la ladera del Monte Calvario en un escenario natural. No terminamos la representación porque queríamos ver la procesión de nuestro pueblo.
La Puebla de Híjar. Procesión del Santo Entierro
Se levantó una ventolera incomodísima, pero allí aguantamos la salida de la decena de pasos, acompañados por alabarderos y bombos.
Samper de Calanda, Urrea de Gaén, Albalate del Arzobispo y La Puebla de Híjar, 31 de marzo
Samper de Calanda. Procesión de la Soledad
El Sábado Santo al llegar a Samper el aire nos llevaba. Vimos los preparativos de la procesión y la mayor parte del desfile.
Urrea de Gaén. Tambores y bombos
Llegamos tarde a la procesión en la que subieron las imágenes al Calvario. Era la hora en la que grupos de tambores y bombos, sin dejar de tocar, se encaminaban a los bares para reponer fuerzas 😉. Nosotros también nos fuimos a nuestro pueblo, para comernos un potaje en la Venta del Barro, un estupendo restaurante al que acudimos en varias ocasiones durante esos días.
Albalate del Arzobispo. Traslado de imágenes
Volvimos a Albalate, esta vez con luz de día, para ver las imágenes que habían procesionado, en su taslado al Museo de la Semana Santa.
La Puebla de Híjar. Traslado de imágenes
Para despedirnos de la Semana Santa del Bajo Aragón solo tuvimos que bajar a la puerta de nuestro bloque. Por aquella avenida pasaron todas las imágenes que habían procesionado, camino del Calvario.
Teruel. 1 de abril
Antes de amanecer, dejamos nuestro piso y salimos para la capital, donde a las 10:30 salía la procesión del Resucitado. Hicimos una breve parada y después continuamos de vuelta a casa.



Teruel. Procesión del Resucitado
El proceso
Fue bastante complicado seleccionar los recorridos, ya que los actos y procesiones a menudo coincidían en horario, y las distancias entre pueblos llegaban a los 50 km. Tampoco me había planteado hacer un reportaje exhaustivo, porque hubiera sido imposible. Para ser unas vacaciones escolares, tuve tiempo para hacer más de tres mil fotos 😉 con la Fuji X-T2 y el viejo iPhone.
Siempre estaré sinceramente agradecido a la gente de Teruel y el Bajo Aragón. En ningún sitio en Semana Santa me habían dado nunca tantas facilidades para hacer fotos; por ejemplo, en Córdoba —desde el cambio de la carrera oficial— cada vez era más difícil. Allí no solo me abrían huecos donde llegaba, sino que me aconsejaban en qué sitio o en qué momento se hacían las mejores tomas. Fue una Semana Santa muy provechosa y gratificante para mí.
También grabé vídeo en algunas localidades. Muchos planos tenían mal sonido por el viento y otros parpadeaban por la iluminación LED, pero monté una película de once minutos que si te apetece puedes ver aquí.






























































































































































































































































































































































































































































