Alemania y Suiza

Viajamos por Alemania y Suiza en agosto de 1995, cinco años después de la caída del muro. Empezamos por Berlín, que estaba en obras; muchos edificios y lugares históricos se estaban renovando. Checkpoint Charlie se transformaba en un centro comercial y los «auténticos» trozos del muro se vendían por las aceras, entre Unter den Linden y la Puerta de Brandeburgo. Todo presagiaba que pronto tendríamos nueva capital en la vieja Europa.

Berlín, 22 de agosto

El día 22 volamos desde Sevilla a Berlín, con escala en Barcelona, y nos alojamos en Alexanderplatz, en el Hotel Forum, que era el edificio más alto de la ciudad. Aquella tarde visitamos la Puerta de Brandeburgo, el Estadio Olímpico, construido para las olimpiadas de 1936, y las ruinas de la iglesia franciscana.

Berlín, 23 de agosto

Fue un día muy completo. Empezamos por ir al ayuntamiento, seguimos a la catedral y al Memorial Soviético de Tiergarten. Pasamos por el Reichstag, que estaba en obras, y volvimos a la Puerta de Brandeburgo; allí se vendían trozos «auténticos» del muro y miniaturas de los Trabant de la antigua RDA.

A mediodía fuimos en autobús a Charlottenburg, donde estaba entonces el busto de Nefertiti. Y más tarde a Museumsinsel, la isla de los museos. Allí estaban las obras más relevantes de la antigüedad: la Puerta de Istar, el Altar de Pérgamo, el Mercado de Mileto, …

Finalizamos la jornada visitando la interesante exposición «Topografía de los terrores», y viendo algunos restos que quedaban del muro. Antes de volver al hotel pasamos por Checkpoint Charlie, antiguo paso fronterizo, donde se edificaba un centro comercial.

Düsseldorf y Colonia, 24 de agosto

Cruzamos Alemania por unas estupendas autopistas. Paramos una hora en la industriosa Düsseldorf y visitamos la iglesia de San Andrés, barroca del s. XVII. A unos cuarenta kilómetors estaba Colonia. Me encantó la estación y me sorprendió la mole de la catedral, que guardaba el Arca de los Reyes Magos desde el s. XII. Nos alojamos en el Hotel Ibis, tan moderno que nos llevó un buen rato averiguar como funcionaban los grifos de la ducha🫤.

El Rin, Rotenburgo y Núrenberg, 25 de agosto

Navegar por el Rin, aunque fuera en un barco turístico, fue una esperiencia inolvidable. Entre Coblenza y Kaub se concentraban publecitos, castillos, iglesias… en unos paisajes de ensueño. Al pasar por la peña Loreley nos leyeron un precioso poema de Heine dedicado a la ninfa que vivía allí.

Rotemburgo, ya en Baviera, era una preciosa ciudad que conservaba todo el encanto de su centro medieval. Allí visitamos la iglesia de Santiago, con su impresionante Altar de la Santa Sangre de Tilman Riemenschneider.

Después, en Nürenberg visitamos el  Campo Zeppelin, lugar de reuniones nacionalsocialistas durante el III Reich. La ciudad, a pesar de la enorme devastación que sufrió durante la guerra, se reconstruyó con bastante acierto.

Múnich, 26 de agosto

Conforme nos acercábamos a Múnich, aumentaban los cultivos de lúpulo, y al llegar a la ciudad se me iban los ojos detrás de las compañías cerveceras. Visitamos los jardines del Palacio de las Ninfas, pasamos junto a la sede de la BMW y como estaba cerrada la pinacoteca, paseamos por Marienplatz. Después hicimos una cena típica: codillo con chucrut y varias cervecitas en la Hackerhaus.

Lindau, Cataratas del Rin y Friburgo, 27 de agosto

A orillas del lago Constanza, Lindau fue una ciudad estado hasta 1803, y conservaba todo su señorío. A unos 150 km, en territorio suizo, las cataratas del Rhin me impresionaron, más por el estruendo que por su desnivel.

Y por fin llegamos a la última parada en nuestro viaje por Alemania: Friburgo. Esta pequeña ciudad era sorprendente por su limpieza extrema y el respeto por la naturaleza, había miles de bicicletas y canalillos en muchas calles. Tanto nos encantó que volvimos a visitarla en 2018 en nuestra ruta por Alsacia.

Después de Friburgo, nuestro viaje continuó tres días más por Suiza y Francia

Berna, Lausana y Ginebra, 28 de agosto

En Berna, capital de la Confederación Suiza, dimos un corto paseo. Vimos al oso que daba nombre a la ciudad, la Zytgloggeturm, torre del reloj, la catedral, obra maestra del gótico tardío y el ayuntamiento.

Después seguimos la ruta hasta Lausana, sede de numerosos organismos internacionales, entre ellos el Comité Olímpico Internacional.

Finalmente llegamos a Ginebra. Antes de recogernos estuvimos en la Catedral de San Pedro y en el Monumento Internacional a la Reforma.

Los Alpes y Ginebra, 29 de agosto

Al día siguiente subimos a los Alpes, a la Aguja del Mediodía en el macizo del Mont Blanc. No llevábamos ropa adecuada, así que pasamos bastante frío, sobre todo en los exteriores, pero valió la pena, ya que las vistas eran espectaculares. Después dimos una vuelta por Chamonix, ciudad francesa, y regresamos a Ginebra. Allí vimos el reloj floral, el monumento a Brunswick y la sede de las Naciones Unidas. Como hacía mucho viento no funcionaba  el chorro de agua del lago.

Ginebra y vuelta a casa, 30 de agosto

El vuelo para Sevilla salía a mediodía. Antes de irnos al aeropuerto, visitamos el Museo de la Relojería y el Petit Palais, dos lugares muy interesantes.

El siguiente «clásico con carrete»: China

Página actualizada en febrero de 2026

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