Alemania

Recorrimos Alemania en agosto de 1995, seis años después de la caída del Muro.

Berlin

Berlín estaba en obras. Checkpoint Charlie se reconvertía en un centro comercial y los “auténticos” trozos del muro se vendían por las aceras, entre Unter den Linden y la Puerta de Brandeburgo. Todo presagiaba que pronto tendríamos nueva capital en la vieja Europa.

Algunas fotos de la Isla de los Museos están en esta página.

Düsseldorf, Colonia y el Rhin

Cruzamos Alemania por estupendas autopistas. Dimos un paseo por la industriosa Düsseldorf y llegamos a Colonia. Me deslumbró la mole de la Catedral, que guarda el Arca de los Reyes Magos desde el s. XII.

Navegar por el Rhin, aunque sea en un barco turístico, es una esperiencia inolvidable. Entre Coblenza y Kaub se concentran publecitos, castillos, iglesias… en unos paisajes de ensueño. Al pasar por la peña Lorelei nos leyeron un precioso poema de Heine dedicado a la ninfa que vivía allí.

Rothenburg-ob-der-Tauber y Nürenberg

Llegamos a Baviera. Rotemburgo es una preciosa ciudad que conserva su centro medieval. Después, en Nürenberg visitamos el  Campo Zeppelin, lugar de reuniones nacionalsocialistas durante el III Reich y pasamos por el Palacio de Justicia, donde se celebraron los juicios contra los genocidas responsables del Holocausto. La ciudad, a pesar de la enorme destrucción durante la guerra, se reconstruyó con bastante acierto.

 

Munich, Lindau, Cataratas del Rhin y Friburgo

Conforme nos acercábamos a Munich, aumentaban los cultivos de lúpulo, y en la ciudad se me iban los ojos detrás de las sedes de las compañías cerveceras. Visitamos los jardines del Palacio de las Ninfas, vimos la sede de la BMW y como no era horario de la Pinacoteca, paseamos por Marienplatz. Después nos cenamos un codillo con chucrut y varias cervecitas en la Hackerhaus.

A orillas del lago Constanza, Lindau fue una ciudad estado hasta 1803, y conserva todo su señorío. A unos 150 km, en territorio suizo, las cataratas del Rhin me impresionaron, más por el estruendo que por su desnivel. Y por fin llegamos a la última etapa de nuestro viaje por Alemania: Friburgo. Esta pequeña ciudad nos sorprendió por su limpieza y respeto ambiental, por sus tranvías, por los miles de bicicletas e incluso por los canalillos que tenían las calles del centro. Con estos recuerdos volvimos a visitarla en 2018 en nuestro periplo por Alsacia.

De Friburgo continuamos viaje a Berna, pero eso está en la página de Suiza.