Priego de Córdoba

Ya era hora de escribir alguna reseña de Priego de Córdoba, una localidad encantadora que hemos visitado en varias ocasiones. De los primeros recorridos me quedan solo vagos recuerdos y apenas fotos. Pero en la visita más reciente, 29 de febrero de 2020, a pesar de no llevar cámara, me despaché bien con el telefonillo.

Fue un paseo relajado con amigos, disfrutando de un día espléndido. Entramos en algunas iglesias (que las de Priego son joyas del barroco andaluz): Las Mercedes, Las Angustias, La Asunción, La Aurora y El Carmen. No llegamos a tiempo de entrar en San Francisco ni en San Pedro; tampoco visitamos los museos locales (Alcalá-Zamora, Arqueológico y Lozano Sidro) lo que dará pie a una próxima visita.

Nos perdimos por las calles del Barrio de La Villa, asomamos al Balcón del Adarve, y bajamos a las Carnicerías Reales, donde se exhiben objetos relacionados con la cultura del aceite de oliva. Paseamos por la calle del Río hasta la Fuente del Rey; todo Priego está repleto de edificios preciosos, fachadas señoriales, lujosos zaguanes…

A la hora de comer, volvimos a hacerlo en la Hostería de Rafi; el revuelto de collejas siempre está genial, también los quesos de la zona, las alcachofas… y de remate los postres caseros. Completamos la visita con algunas compras de aceite, de cerveza Tiñosa  y de patatas San Nicasio. Los turrolates los compraremos la próxima vez  😉