Sanlúcar de Barrameda

Hemos ido a Sanlúcar de Barrameda en varias ocasiones, invitados por nuestros amigos viajeros Baltasar y Mariló. Unas veces hemos asistido a las carreras de caballos, otras hemos visitado bodegas y otros lugares emblemáticos, y siempre hemos disfrutado de sus tesoros gastronómicos.

28 de agosto de 2012

Fue nuestro primer contacto con las carreras de caballos en la playa de Sanlúcar de Barrameda. Nos sorprendió el buen ambiente familiar y la participación de los niños con sus casetas de apuestas totalmente artesanas.

29 de agosto (mañana)

Nuestros amigos nos llevaron a recorrer la ciudad. Visitamos el mercado, el ayuntamiento —en el Palacio de Orleans-Borbón— , y el museo y las bodegas de Barbadillo, con degustación final.

29 de agosto (tarde)

Por la tarde volvimos a las carreras. El espectáculo, como un ritual, se repetía seis días a lo largo del mes de agosto. En especial, las últimas galopadas con el sol bajo, eran impresionantes.

30 de agosto (mañana)

Otro día que dedicamos a conocer Sanlúcar de Barrameda. Empezamos por la iglesia de los Desamparados, después el auditorio de la Merced y la Basílica de la Caridad. Más tarde compramos unos dulces en las Carmelitas Descalzas, volvimos a entrar en el ayuntamiento, y acabamos en Casa Balbino, dando buena cuenta de ortiguillas y tortillitas de camarones.

30 de agosto (tarde)

Antes de regresar a casa, fuimos a Bajo de Guía, donde tomamos un café y visitamos el museo que había en la antigua fábrica de hielo.

5 de agosto de 2016

No recordaba esta visita a nuestros amigos sanluqueños. Gracias a Instagram he rescatado estas fotos que demuestran que nos pusimos de grana y oro en Pablo Tapas, en Bonanza.

27 de julio de 2017

Aunque volvíamos e vez en cuando a Sanlúcar, no siempre hacía fotos. Este día se celebraba la Velada de la Virgen del Carmen en Bajo de Guía, y con el móvil tomé estas fotos de la procesión infantil y del homenaje que nos dimos aquella noche.

29 de julio

Después de un viernes de playa y paseos por Chipiona, este sábado —que también fue de playa— volvimos a lo de siempre: bodegas, Balbino, tapeos varios y un sabroso helado de Toni para rematar.