Mercadillos de Navidad en Alsacia

Hemos pasado en Alsacia unos días muy especiales, sumergidos en la magia de los Mercadillos de Navidad. Algunos amigos me habían contado sus viajes por la región, entre ellos, Alicia y Juan Manuel, fotógrafos y viajeros; Marisi, compañera de mi colegio; Susana, de la Granja Escuela L’Aljara… Después de varios  intentos, el pasado abril, compré los vuelos  y reservé el hotel para los cuatro: Mariló, Baltasar, Pilar y yo.

8 de diciembre, Mulhouse

Salimos desde Sevilla el 8 de diciembre a mediodía. En poco más de dos horas aterrizamos en Basilea. El EuroAirport está compartido entre esta ciudad de Suiza, Friburgo (de Alemania) y Mulhouse (de Francia). Recogemos nuestro coche alquilado, un Volkswagen Touran, y nos encaminamos a Mulhouse, donde vamos a dormir estos días. Las distancias a recorrer son cortas y hemos preferido no tener que mover maletas. El Kyriad Centre está junto a la catedral, sobre un centro comercial con aparcamiento público. Antes de descansar, damos una vuelta por el mercadillo; a ratos llueve, pero el frío es soportable.

9 de diciembre, Mulhouse-Estrasburgo

El domingo a primera hora salimos a desayunar; el hotel ofrece un buffet, pero hay cerca varias cafeterías y pastelerías que son una tentación para los sentidos.

Estrasburgo se encuentra a 115 km de autopista. Aparcamos el coche en el Museo de Arte Moderno y Contemporáneo (que como tantas otras maravillas, visitaremos en otra ocasión) y paseamos hasta el centro histórico por pasarelas y puentes sobre canales del río Ill, que a  pocos metros desemboca en el Rin. En el primer mercadillo que vemos, junto a la iglesia de Saint Thomas, tomamos un vino caliente. No me sienta demasiado bien, debe ser la canela, o la falta de costumbre…

La ciudad es preciosa; sus calles y plazas sobrecogen por el equilibrio y buen gusto con que han sido diseñadas. La decoración navideña es exquisita. A pesar de la muchedumbre, la visita es muy agradable. Lamentablemente, dos días después se produce aquí un atentado sangriento y deplorable que nos deja consternados.

Comemos muy bien en un pequeño restaurante, Roi et son fou . Como anochece pronto, regresamos ya a nuestro hotel.

10 de diciembre, Ribeauvillé-Riquewihr-Colmar

Hoy, después de un desayuno encantador, visitamos tres localidades emblemáticas de la docena que componen la ruta turística navideña.

En Ribeauvillé probamos los bretzel, roscos ligeramente salados, y disfrutamos con su arquitectura, sus originales tiendas, sus floristerías, su cuidada decoración navideña…

Al llegar a Riquewihr, comienza un chaparrón, momento que nos refugiamos en un pasaje y comemos un guiso de patatas con salchichas espectacular. Cuando escampa seguimos descubriendo rincones, tiendas, edificios, todos ellos con su toque de Navidad.

Dejamos Colmar para la caída de la tarde. Esta ciudad es mucho más grande que los pueblos que hemos visitado por la mañana. Recorremos algunos de sus barrios y mercadillos y entramos en varias tiendas y anticuarios. Un disfrute total.

11 de diciembre, Friburgo de Brisgovia-Mulhouse

Nuestros amigos no conocen el sur de Alemania, y aunque nosotros ya estuvimos en 1995, decidimos ir hoy al Friburgo alemán. Es una ciudad universitaria, muy animada y pintoresca.

Paseamos hasta la Plaza de la Catedral, recorremos varios mercadillos, y en uno de ellos comemos unas salchichas estupendas. También nos han mantenido estos días los cafés y chocolates que vamos tomando para entrar en calor, y las cenas ligeras que hacemos en el hotel, a base de cerveza local, loncheados de los que van siempre en el fondo de la maleta y ensaladas y frutas de los supermercados.

De regreso a Mulhouse, como todas las noches, damos una vuelta por los alrededores del hotel. Me subo en la noria y grabo el minuto de vídeo que os dejo al final. Ya solo nos queda recoger nuestras cosas y darnos un madrugón para estar en el aeropuerto (a varios grados bajo cero) a las 6 de la mañana.

Las galerías fotográficas

El minuto de vídeo