Cuenca

Estuvimos en Cuenca un fin de semana de febrero de 2006. Teníamos vales de hotel a punto de caducar y allá que nos fuimos un sábado muy temprano. Antes de llegar a Cuenca, dimos un pequeño rodeo para visitar Segóbriga. Esta pequeña ciudad en el centro de la península, tuvo una importancia enorme durante el Imperio. Después de visitar el Parque Arqueológico y su pequeño museo, en Saelices hicimos una parada en “Las Termas de Segóbriga”, un agradable restaurante en el que tomamos contacto con la gastronomía del lugar: sopa castellana y morteruelo 😋.

En Cuenca nos alojamos en el hotel Alfonso VIII. Después de descansar un rato salimos a ver la ciudad, Patrimonio de la Humanidad. El casco antiguo estaba encaramado en un cerro, pero un pequeño autobús nos subió hasta el castillo, en lo más alto. Visitamos dos museos interesantísimos, el Provincial y el de Arte Abstracto; las fotos de ambos junto con el Diocesano  —que visitamos el día siguiente—  están en este enlace. De noche, Cuenca estaba preciosa, en especial a Plaza Mayor y las Casas Colgadas.

Como la tarde del sábado la Catedral había cerrado muy temprano, el domingo 12 por la mañana subimos de nuevo a la Plaza Mayor. Sólo entré unos minutos, y pude hacer algunas fotos. En las vidrieras modernas destacaban los tintes melocotón, poco usuales (Rueda, Torner, Bonifacio, 1991) que daban al conjunto unas tonalidades muy cálidas. Me pareció un gótico muy fresco y juvenil. A continuación hicimos una rápida visita al Museo Diocesano, cuyas fotos puedes ver haciendo clic aquí. Después nos dirigimos a la Ciudad Encantada, una visita muy recomendable. Hacía buen tiempo y dimos un relajante paseo. En equilibrios imposibles encontramos unas rocas muy divertidas.  De regreso a Córdoba, cerca de Tarancón, paramos a comer en el Hotel El Prado, a base de queso frito, pisto manchego y unas chuletas de cordero que todavía recuerdo 😋😋.

 

 

El siguiente viaje: Kenia (2006)