Nueva York

Nueva York fue nuestra primera ruta transoceánica y nuestro primer vuelo. Navidades de 1986, unos tiempos en los que apenas se viajaba. Volamos con Iberia y nos alojamos una semana en el Doral Inn de la avenida Lexington, en pleno centro de Manhattan. Eso nos permitió descubrir la ciudad paseando, con un frío soportable.

Subimos al Empire State, y alucinamos con las panorámicas. Entramos en muchas tiendas y centros comerciales, Bloomingdales, Macy’s… y cada tarde-noche paseábamos por el Rockefeller Center con su decoración navideña. Visitamos museos, el Metropolitan, el Guggenheim, el de Ciencias Naturales, el MOMA… También entramos en la Bolsa, la ONU…

Sin duda, la mejor atracción, y la más barata, fue el ferry a la Estatua de la Libertad. Una excursión muy relajada con una sucesión de vistas increíbles; allí terminé el carrete de TriX que se me reticuló al revelarlo en caliente y quedó precioso (para mi gusto, claro).

También subimos a las Torres Gemelas y vivimos la sensación de enorme vacío en los pisos superiores y una leve oscilación a causa del viento. A través de los cristales y apoyándome en las barandillas, pude hacer algunas fotos.

Año y medio después de nuestro viaje, el grupo Mecano publicó su canción “No hay marcha en Nueva York” que siempre nos ayudó a mantener fresco el recuerdo de ese viaje. También leímos entonces un cómic en el que una pareja -al igual que nosotros- narraba su experiencia en la ciudad de los rascacielos; muchas de las viñetas las incorporé al álbum de recortes que todavía conservo.